Daniel Muñoz echó a perder la fiesta de Lumumba Vea. El aficionado más famoso del Congo se mantuvo detrás de la banca de su selección, vestido con los colores de su país, mientras el portero Lionel Mpasi sostenía el cero en su marco en una noche que parecía escrita para la resistencia congoleña.
Por más de una hora, el arquero paró todos los disparos de Colombia y la pequeña zona de aficionados africanos empezó a creer que otro empate histórico era posible, después del punto que los Leopardos rescataron contra Portugal en su debut en el Mundial 2026.
Colombia necesitó 76 minutos para encontrar el gol y la jugada que buscó desde el inicio.
Juan Fernando Quintero, que había entrado en el segundo tiempo, recibió por derecha y encontró a Jhon Córdoba de espaldas al arco.
El delantero aguantó, arrastró marcas y dejó servido el espacio para la llegada de Daniel Muñoz, quien remató de primera. La pelota tocó en Steve Kapuadi, cambió de dirección y dejó sin respuesta a Mpasi, quien no pudo evitar el 1-0 final que clasificó a Colombia a dieciseisavos de final.
El gol fue revancha para Muñoz. En el primer tiempo había estrellado un remate en el poste cuando la portería estaba abierta y después le anularon un tanto por fuera de juego.
El lateral del Crystal Palace, nacido en Amalfi y formado en un camino que lo llevó de Colombia a Bélgica antes de consolidarse en la Premier League, no dejó de llegar al área hasta encontrar su premio.
Ya había marcado en el debut contra Uzbekistán y volvió a aparecer en Guadalajara para abrir un partido que se le complicó a la selección de Néstor Lorenzo.
El Akron explotó después del 1-0. Los 45 mil 358 asistentes, en su mayoría colombianos, transformaron el cierre en una fiesta amarilla.
La batucada recuperó fuerza, el “Vamos Colombia” bajó desde las tribunas y después llegó el “olé, olé, olé”, como si el gol hubiera liberado toda la tensión que Mpasi había acumulado con cada atajada.
Antes de la aparición de Muñoz, el arquero congoleño todavía tuvo tiempo para agrandar su partido.
Al minuto 52, le volvió a ganar un mano a mano a Luis Díaz con el pie, en una jugada que parecía destinada al primer gol.
Más tarde volvió a intervenir para mantener el cero y proteger a una selección que cada vez tenía menos salida, pero que seguía aferrada al empate.
La entrada de Córdoba también cambió el partido. La gente lo pidió desde antes y, cuando Néstor Lorenzo lo mandó al campo al minuto 58, junto con Juan Fernando Quintero, el estadio lo recibió con una ovación enorme.
James Rodríguez salió de la cancha y Colombia perdió pausa, pero ganó un delantero capaz de chocar, fijar centrales y abrir espacios.
Congo tuvo una ventana antes del golpe colombiano. Yoane Wissa probó desde fuera del área en una de las pocas llegadas claras de los Leopardos, pero la defensa colombiana alcanzó a tapar el disparo.
Después del gol, Sébastien Desabre intentó mover al equipo con cambios y Colombia todavía tuvo dos tantos anulados, uno a Luis Díaz por falta sobre Chancel Mbemba y otro por fuera de juego, pero ya no necesitó más.
El cierre, sin embargo, también dejó una última reacción congoleña.
Al 91, Nathanael Mbuku sacó el primer disparo a portería de los Leopardos con un intento lejano que obligó a Camilo Vargas a estirarse.
Poco después, en un tiro de esquina del agregado, Mbemba ganó por los aires y conectó un cabezazo que pasó apenas desviado.
El Congo, que había pasado buena parte de la noche defendiendo, estuvo cerca de encontrar al final el premio que Mpasi había mantenido vivo durante todo el partido.
El triunfo deja a Colombia clasificada a la siguiente ronda y con la posibilidad de jugarse el liderato del grupo contra Portugal en la última jornada, en Miami.
Congo, que llegó a Guadalajara con la ilusión de repetir otra noche de resistencia, terminó sin premio pese al enorme partido de su arquero.
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