Seis títulos de liga. Dos estadios que recibieron la Copa del Mundo. Más de 20 millones de habitantes en estados y ciudades que alguna vez tuvieron representación en la máxima categoría.
Las cifras detrás de la eliminación del ascenso y descenso en el futbol mexicano cuentan una historia que va mucho más allá de las franquicias excluidas, porque lo que quedó fuera de la Liga MX no son solo equipos, sino una parte sustancial de la historia del balompié nacional y millones de aficionados que durante décadas formaron parte del máximo circuito y que hoy no tienen una ruta deportiva para volver a él.
El palmarés lo ilustra con frialdad. Cuatro de los clubes que alguna vez levantaron el trofeo de campeón del futbol mexicano están hoy fuera de la Liga MX: Veracruz, con dos títulos (1945-46 y 1949-50); Zacatepec, también con dos (1954-55 y 1957-58); Tampico Madero, con uno (1952-53); y Morelia, el más reciente, campeón en el Invierno 2000 y desaparecido de la máxima categoría en 2020 cuando su franquicia fue trasladada a Mazatlán. Entre los cuatro suman seis campeonatos que hoy no tienen lugar en el circuito donde se ganaron.
La historia también alcanza a la infraestructura. Dos estadios que fueron sede de la Copa del Mundo de 1986, el Sergio León Chávez de Irapuato y el Neza 86 de Ciudad Nezahualcóyotl, tampoco albergan hoy futbol de Primera División, pese a haber recibido partidos del torneo más importante del planeta. El primero vio jugar a Irapuato hasta 2004, mientras que el segundo fue escenario del Atlante que luego peregrinó por otros estadios antes de volver a la élite.
La espera, en algunos casos, ya se mide en décadas, como es el caso del Tampico Madero que no disputa la Primera División desde 1995, así como el Celaya, desde 1996; Irapuato desde 2004, o Veracruz desde 2019. Morelia perdió su lugar en 2020, no en el terreno de juego sino por decisión empresarial, luego de que la franquicia fue reubicada en Mazatlán.
El caso de Leones Negros ilustra de manera más aguda la paradoja del sistema actual, ya que el club de la Universidad de Guadalajara disputó la Primera División hasta 2015, cuando descendió. En mayo de 2025 ganó el título de la Liga de Expansión ante 40 mil aficionados en el Estadio Jalisco, pero no subió porque coronarse ya no alcanzaba.
Lo más paradójico es que cuando Leones Negros ganó la Liga de Expansión en mayo de 2025, técnicamente todavía existía la expectativa de que el ascenso pudiera regresar. Los clubes de la categoría competían bajo la promesa de que el mecanismo deportivo se restauraría.
Sin embargo, previo al inicio de la campaña actual, la Liga MX formalizó en su reglamento la eliminación definitiva del ascenso y descenso, y la respuesta de los afectados no tardó en llegar, ya que al arranque del Apertura 2026, jugadores de Mineros de Zacatecas, Correcaminos, Leones Negros, Coyotes de Tlaxcala, Atlético Morelia y Atlético La Paz protestaron durante la primera jornada negándose a disputar el balón en el primer minuto de sus partidos.
En las jornadas siguientes, ante la amenaza de multas de hasta 200 mil pesos por parte de la Comisión Disciplinaria de la FMF, los jugadores de Cancún FC y Leones Negros posaron juntos en la foto de protocolo cubriéndose la boca; los de Mineros se hincaron antes del silbatazo inicial, mientras que el Atlético Morelia y Venados lo hicieron también tapándose la boca. En las tribunas, aficionados de Zacatecas portaron playeras con la leyenda: “El futbol es de todos, sí al ascenso”.
Pero lo que está en juego no es solo deportivo, pues más de 20 millones de mexicanos viven en estados y ciudades que alguna vez tuvieron representación en la máxima categoría y hoy no la tienen: Michoacán, Veracruz, Morelos y Tamaulipas suman cerca de 19.4 millones de habitantes; Celaya e Irapuato, otras 1.4 millones.
En todos esos casos, la eliminación del ascenso no solo congeló el regreso de clubes históricos, sino que también dejó sin representación en la élite a millones de aficionados cuya relación con el futbol de Primera División ya solo es cosa del pasado.
Los defensores del modelo cerrado argumentan que la estabilidad financiera justifica el sacrificio competitivo, pero los clubes de Expansión MX señalan que sin ascenso, ganar un campeonato no tiene consecuencias reales e independiente de la validez de los argumentos, la pregunta sin respuesta es qué se le dice a una ciudad que fue campeona de liga, o que ganó la Liga de Expansión, y que ahora ya ni siquiera puede esperar a que alguien le abra la puerta.
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